Sinopsis: La Argentina ha solicitado recientemente de forma oficial adherirse al CPTPP en busca de una mayor apertura económica y un impulso a las exportaciones en sectores estratégicos, pero esta decisión plantea dos desafíos importantes: a nivel regional, supone un cuestionamiento a la normativa del Mercosur al emular la vía de negociación unilateral emprendida por el Uruguay, al tiempo que en el ámbito interno se enfrenta a duras críticas al poner en riesgo la industria nacional e incluso la reclamación de soberanía sobre las Islas Malvinas, un territorio expresamente incluido por el Reino Unido, en su propio acuerdo de adhesión al bloque, como parte integrante de sus los territorios de ultramar.
El pasado 2 de junio de 2026, el ministro de Relaciones Exteriores y Culto de la República Argentina, Pablo Quirno, presentó la solicitud formal de adhesión de la Argentina al Tratado Integral y Progresivo de Asociación Transpacífico (CPTPP) por medio de una nota presentada a Todd McClay, ministro de Comercio e Inversiones de Nueva Zelanda, Estado depositario del Acuerdo. El propio ministro Quirno había anunciado esta formalización durante su participación en el 43.er Congreso Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF) en Buenos Aires.
El CPTPP, surgido a raíz de la retirada de Estados Unidos del acuerdo original (TPP) en 2017, ha venido consolidándose como uno de los bloques de libre comercio con mayor amplitud, modernidad y dinamismo del mundo. En él participan doce países: Australia, Brunéi, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Reino Unido, Singapur y Vietnam. Conjuntamente, estas naciones suponen un PIB nominal de 12,2 billones de dólares (entre el 13 y el 15 % del PIB mundial) y conforman un mercado de más de 514 millones de consumidores.
Oportunidades comerciales
Para el Gobierno de la República Argentina, seguir liberalizando la economía con el objetivo de obtener bienes de mayor calidad a un coste más bajo constituye una prioridad de carácter estratégico. Esta adhesión se suma así al conjunto de acuerdos que se han impulsado con la Unión Europea, la EFTA, Singapur y el Canadá, además del proceso de ingreso a la OCDE.
Entre 2022 y 2024, las exportaciones argentinas a este bloque supusieron cerca del 9 % del total nacional, lo que equivale a unos 1100 millones de dólares. No obstante, el potencial es mucho mayor: en 2025, Argentina obtuvo un superávit de 8.930 millones de dólares en su intercambio comercial con los países del CPTPP, con exportaciones por valor de 16.329 millones de dólares.
La adhesión supondría para la Argentina la posibilidad de beneficiarse de condiciones arancelarias ventajosas en la región de Asia-Pacífico, lo que tendría un impacto directo en sectores estratégicos como la carne vacuna, la agroindustria, el vino, la minería, el litio, la energía y la economía del conocimiento. Por otra parte, supondría un fortalecimiento de la relación con países como el Japón, que se ha mostrado muy interesado en proveerse de alimentos, gas y minerales críticos procedentes de la Argentina.
El factor regional: el antecedente del Uruguay y el desafío al Mercosur
Históricamente, la normativa del Mercosur establece que los países miembros deben negociar sus acuerdos con terceros países en bloque. En efecto, la Decisión del Consejo del Mercado Común (CMC) N.º 32/00, de 2000, reafirma, en su art. 1, el compromiso de los Estados Partes del MERCOSUR de negociar de forma conjunta acuerdos de naturaleza comercial con terceros países o agrupaciones de países extrazona en los que se otorguen preferencias arancelarias. Por este motivo, el posible avance del proceso de la solicitud de adhesión de la Argentina podría conllevar debates técnicos sobre integración regional, política comercial común y arancel externo común. No obstante, la Argentina cuenta con el precedente del Uruguay para respaldar su estrategia unilateral.
Por otra parte, cabe mencionar que, a finales de noviembre de 2025, los miembros del CPTPP reunidos en Melbourne aprobaron la solicitud que el Uruguay había presentado en 2022 y constituyeron oficialmente un Grupo de Trabajo de Adhesión destinado a estudiar su posible adhesión definitiva.
Sin embargo, el clima regional ha cambiado desde la emisión de la Decisión CMC 32/00 en el año 2000, y no se han activado medidas de represalia ni vetos (a pesar de que la Argentina, el Brasil y el Paraguay habían anunciado que tomarían medidas contra el Uruguay en 2022 cuando presentó su solicitud de adhesión).
De hecho, el Ministro argentino Quirno expresó abiertamente su apoyo al Uruguay en una reciente cumbre del Mercosur. En su discurso, calificó la decisión del Uruguay como un ejemplo claro de la agilidad requerida en el comercio mundial actual y pidió que modernizase la estructura normativa del Mercosur para así poder adoptar acuerdos bilaterales con mayor dinamismo.
Críticas internas: la industria nacional en el punto de mira
La medida ha generado gran rechazo en el ámbito interno, especialmente por parte del Ministro de Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, Carlos Bianco, provincia en la que se concentra casi el 40 % de la población argentina. Bianco criticó severamente al gobierno, mediante una publicación en la red social X afirmando que el CPTPP es «uno de los acuerdos de libre comercio más agresivos a nivel global contra la industria nacional».
El ministro también señaló que el tratado obliga a los Estados signatarios a prescindir de herramientas de política industrial y recordó que, en 2017, el propio gobierno estadounidense abandonó el acuerdo original (el TPP) ante el gran número de restricciones que imponía a su industria. Asimismo, acusó al Ejecutivo de intentar ingresar en el bloque sin detallar las consecuencias reales para el entramado productivo, las pymes y los trabajadores, y de gobernar «de espaldas a la ley».
La cuestión más crítica: la soberanía de las Islas Malvinas.
Para el ministro Bianco, lo más preocupante es el riesgo geopolítico. En 2023, el Reino Unido se adhirió al CPTPP y, durante las correspondientes negociaciones, se reservó expresamente la posibilidad de ampliar el acuerdo a los territorios bajo su administración.
Esto se desprende del Informe del Grupo de Trabajo de Adhesión del Reino Unido (documento CPTPP/AWGUK/2023/R001). En dicho texto oficial, el Gobierno británico pidió una aplicación diferenciada para sus territorios. De manera textual, en la página 5, nota al pie número 2, se incluyen expresamente a las Islas Malvinas en la definición de Territorios de Ultramar («OT») respecto de los cuales el Reino Unido asume la responsabilidad internacional.
Asimismo, el ministro Bianco puso en duda la pericia de las autoridades nacionales argentinas y cuestionó si el gobierno ha evaluado detenidamente las consecuencias diplomáticas de esta decisión en relación con el histórico reclamo de soberanía nacional sobre las Islas Malvinas.
Próximas etapas del proceso de adhesión
La presentación de la nota oficial marca el inicio del proceso internacional, que está claramente regulado por el Artículo 30.4 del CPTPP. En adelante, la Comisión de Asociación Transpacífica tendrá que evaluar la solicitud y, si procede, crear un grupo de trabajo (como hizo con el Uruguay) con el que negociar las condiciones específicas de la adhesión de Argentina. Para lograr la aprobación final de todos los miembros, el país debe demostrar que cumple las obligaciones y los estrictos parámetros del tratado.